Si has estado en esta situación, sabrás de que te hablo. Esa sensación de estar desbordado, como dice una persona que admiro en esta vida, “te silban las balas” y no sabes por donde vienen. Te puedo asegurar, que cuando tengas esa sensación acuérdate de esta frase: “Dios aprieta, pero no ahoga”. Te digo esto porque cuando pienses que no puedes llevar más cosas, que estás en tu límite (sea cual sea el ámbito de la vida) siempre puedes hacer más. Siempre puedes dar ese extra que te convierte en extraordinario. Y nunca digas que estás en tu límite porque en ese momento te suele salir otra responsabilidad, proyecto, viaje, etc. Así que no dejes de empujarte a ti mismo a través de la confianza, las dudas y la incertidumbre.

En esos momentos de duda, será cuando forjes tu mejor actitud y por ende tus mejores resultados. Eso son los momentos de la verdad, en los que un pequeño esfuerzo adicional te traerá tremendos incrementos en tu resultado final. Ese momento de la verdad es el km 16 de una media maratón o el famoso km 30 tan conocido entre los maratonianos. De nada sirve quejarte, tendrás un timing perfecto!