Este domingo, compitiendo por equipos me acordé de la lectura de un libro que os recomiendo, «La meta» de Goldratt & Cox . Dicho libro explica de forma muy clara, lo que he comprobado de forma práctica.

Siempre pensamos que la resistencia, valor o fuerza de un equipo directivo, de un equipo deportivo o una supply chain, se mide por la persona, factor o parte del proceso más fuerte. es decir, por poner un ejemplo, en una fábrica: si tienes varias máquinas en el proceso de producción, de un zapato por ejemplo, si el poder de fabricación de la máquina de suelas es 10 por hora,  el de los cordones es de 120 por hora y el de encurtido es de 50 por hora, tendemos a pensar que nuestra capacidad de producción/ hora será de 120/hora, porque es la máxima capacidad que tenemos. Pero todo lo contrario, nuestra capacidad de producción la marca la parte del proceso con menos capacidad, que es la que marca el ritmo de producción.

Idem para los equipos directivos, pensamos que el ritmo de un proyecto, lo va a marcar el que más empuje y capacidad de trabajo tenga. Pero nada más lejos,  salvo que trabaje solo. Si trabaja en equipo, el ritmo de trabajo lo marcará el que más tarde entregue su parte del proyecto.

Lo mismo nos sucedió este domingo corriendo una prueba por equipos, teníamos a una persona lesionada en el equipo. De nada sirven los ritmos de los que corrían más del equipo, o los que iban más fuerte en la bici, puesto que el ritmo lo marca la persona que va al ritmo «más bajo». Y aquí viene la verdadera labor de trabajo en equipo y sacrificio de tu rendimiento personal, por una labor de equipo. Sin duda, un trabajo apasionante, fuera de todo individualismo.

Una frase que me encanta, define este post con mucha contundencia, y es cierta a todos los niveles:

La resistencia de una cadena se mide por su eslabón más débil.