Dedica mucho más tiempo a pensar. Centra tus esfuerzos, y enséñanos tus resultados. No vayas como un pollo sin cabeza pegándole a todo lo que se mueve a tu alrededor. Quieres estar en misa y repicando. Pero no podrás enfocarte en nada en concreto de este modo.

No seas aburrido y pretencioso, no nos hagas ver que eres el que más trabaja del mundo. Ya lo sabemos. Tampoco nos importa si duermes poco o poquísimo. Te felicitamos encarecidamente. Estás a las 7 AM cogiendo el AVE, te felicitamos. Como he escuchado en otras ocasiones, los winners vuelan a las 12 del mediodía y hacia Cancún, no a Barcelona o a Madrid.

El estilo de vida que has elegido es el del trabajo duro, 10-12-14h diarias, es más que ok. Te respetamos, te necesitamos y te admiramos por ello. Pero no pienses que eres el único en el planeta que se dedica a fondo a su pasión, trabajo o como lo quieras llamar. Del mismo modo que hay padres y madres que parece ser que son los primeros padres del mundo. Nadie antes que ellos ha tenido noches de insomnio, biberones, etc. Son los primeros padres y madres de la tierra, ellos nacieron por el milagro de Job.

Invéntate gadgets de productividad, trucos para estar despierto, cafeína en vena, cómprate el último Mac, Ipad o lo que te dé la gana, pero ¿sabes qué? Necesitas a la personas. Rodéate de un buen equipo, toma café con ellos. No te pierdas tras una pantalla evitando y esquivando conversaciones personales. Eres el rey del email, pero eso no es nada sexy, y mucho menos personal o cálido. Serás spam, dentro de poco.  No midas tu productividad como si fueses una máquina, o midiendo % de rendimiento, eres humano. Me recuerdas más a métodos de trabajo más propios del Taylorismo o del Fordismo que a una persona, con cultura de esfuerzo, sacrificio y dedicación.

Cuando trabajes realmente duro, no necesitarás estar permanentemente repitiendo lo duro que trabajas, o lo especial que eres, o lo poco que duermes. Tu trabajo hablará por ti, y en ese momento, será cuando comprendamos tu esfuerzo y sacrificio. Hasta entonces, dedica tus esfuerzos a eso que te apasiona. No a hablar de lo que vas a hacer. Hacer es el nuevo decir, porque haciendo las cosas se dicen solas.

El único lugar en el que encontrarás éxito antes que trabajo, es en el diccionario.