Por esta vez, he dejado correr una semana para escribir el post sobre la crónica de mi experiencia en Ironman Vitoria el pasado 13 de Julio. Normalmente lo hago en caliente. Esta vez he querido saborearlo más y dejar pasar unos días adicionales para ver qué pensamientos me venían a la cabeza, intentando alejarme de la euforia.

Pasada una semana, aún tengo alguna agujeta, pero con momentos grabados a fuego, que no creo que olvide. Ha sido un año repleto de abandonos, de hecho me da casi vergüenza decirlo, pero antes del Ironman, solo he conseguido acabar un triatlón Sprint (750m – 20k – 5k) en todo el año. En el resto de pruebas, he pinchado, se me ha roto la bici o me he tenido que retirar. Pero esta vez tenía que ser diferente. Más de medio año lesionado, visitas a fisios, osteopatas, curanderos…el nacimiento de Paola y su afición al jaleo nocturno ;), 2 cambios de trabajo y un sin fin de contratiempos para entrenar y competir.

Como siempre, el jueves antes del Ironman, intentando dejar todo cerrado en el trabajo y preparar todo, y el viernes salgo a primera hora para Vitoria, primero paso a por Toni Deck por Valencia y vamos para allá, gracias por todo crack! Viernes de pinchos con el equipo (sin comentarios, intentar cenar de pinchos 30 personas 😉 y sábado día de preparación de material y boxes, lo de siempre. Este día fue algo diferente, porque no sentí nervios antes de la prueba, todo lo contrario, solo ganas de que llegase ese momento. La cabeza muy estructurada y las piernas preparadas.

Llega el domingo, y después del madrugón, sin pestañear estamos en la línea de salida, última conversación con Rafa (un crack, que ha decidido que en su primer año, era factible y así lo ha hecho, hacer IM Lanzarote y IM Vitoria en menos de dos meses, todos mis respetos) y antes de darme cuenta estamos en el agua, al lío.

SWIM (3,8km)

Una salida muy limpia, algún que otro toque en el agua, pero cuando me quiero dar cuenta estoy saliendo del agua en la primera vuelta (1,9k swim), miro el reloj, 35 min, pienso que no voy mal y de nuevo entro a por la segunda. Cuando llevo unos 200 metros me encuentro con muchísimas algas que se me enganchan en piernas y brazos, y me dificultan nadar, algunas en la cara, no se de donde han salido, porque en la primera vuelta no estaban allí…Todo pasa muy rápido, ya estoy saliendo del agua, miro el Garmin, 1h10min, he doblado el tiempo de la primera vuelta y bajo 5 minutos el tiempo de la natación del año pasado. ¡Empezamos bien!

Hago una transición relativamente lenta (8 minutos, mucho que mejorar) para ponerme ropa seca y estar cómodo. Supuestamente iba a hacer frío, y salió un sol de excepción, lo que me hizo cambiar todos los planes en cuanto a ropa de la bici, de ahí esa transición tan larga. Recorro el recorrido de la t1 empujando en la bici que parece nunca acabar y allí vamos.

 

BIKE (180km)

Me subo en la bici, y comienzo a rodar y sin querer, me doy cuenta que voy sonriendo. He salido del agua relativamente bien, las piernas responden y estoy rodando fuerte. El cuentakm a penas baja de 40km/h , me noto muy bien y voy marcando parciales muy superiores a los entrenamientos. La piernas empujan pero más la cabeza, no dejo de adelantar a gente, no dejo de ir acoplado en la bici a pesar de los toboganes, pasada la primera hora de ciclismo me doy cuenta que llevo una media de casi 36km/h, lo cual me dice dos cosas, una que me encuentro muy bien, pero la otra que quizá estoy forzando mucho la máquina. En cualquier caso, sigo empujando con ganas y no dejo de sentirme cada vez mejor.

Llegada la primera hora, comienzo a aplicar una alimentación rigurosa, casi matemática y militar. Tengo todo medido, lo que quiero comer, lo que quiero beber, lo llevo yo todo para que no hayan sorpresas, en los avituallamientos solo cogeré agua, nada más. No es el día de probar nuevas barritas, ni geles. Cada hora exacta, 1 cápsula de sales 226ers, 1 barrita por hora, voy comiendo medios plátanos, almendras y en cada avituallamiento repongo dos bidones. Ahora, me doy cuenta de lo importante que fue la alimentación y la hidratación, indispensable. Siguen pasando km, y me sigo encontrando bien, marco medias en los parciales de 34, 35, 37 y no dejo de tener la sensación de volar, incluso me permito apretar en las subidas. Me acerco al km 130 y comienzo a hacer cálculos, no me lo creo, si sigo a este ritmo bajaré de la bici en 5h20min, inmediatamente me doy cuenta que si la carrera a pie no es mi fuerte, no puedo quemarme en la bici, porque me esperará una travesía interminable al final. Decido, a pesar de encontrarme muy bien, bajar el ritmo y comerme el bocadillo que me había preparado, así que bajo el ritmo para comer encima de la bici (que se ha convertido en una habilidad, el comer acoplado) y continúo soltando un poco el acelerador. Hacia el km 150 se levanta viento y los últimos km se me hacen eternos. Adelanto a gente conocida de Alicante y Elche en el tramo final de la bici, aunque no he visto a nadie del club en todo el circuito de bici, no se si es bueno o malo. El último tramo de la bici, fue espectacular, por mitad de la ciudad, cortando el tráfico a coches y tranvía, brutal y emotivo, parecía un circuito de F1 urbano.  Sin darme cuenta ya estoy bajando de la bici, el crono marca 5h43min (1h10min menos que en mi primer IM) y sentado en la T2, recuerdo el año pasado en IM Uk, que cuando me senté en la T2, me quise morir, así que mi mente no deja de pensar que algo malo me tiene que pasar, que algún dolor en las piernas tiene que venir, o que el cansancio tiene que aparecer, pero el caso es que me encuentro muy bien. Estoy fresco, la estrategia de conservar en la bici, ha dado sus frutos. Llegar 20 minutos antes a la T2 probablemente me hubiese costado un cansancio adicional. Como lo que puedo, me hidrato y me cambio de maillot sin darme cuenta que al quitarme el que llevaba puesto me llevé el dorsal y todo por delante, así que corrí toda la maratón sin dorsal, otra pablada, aunque esta sin consecuencias.

 

RUN (42,2km)

Aquí empieza mi batalla, aquí comienza mi IM. Ya de por si, la carrera a pie es mi talón de Aquiles, pero además, este año, por lesiones he corrido muy poco, a penas 3 tiradas largas antes de la prueba. En adición, el circuito a pie de Vitoria es muy psicológico, 4 vueltas. Se que va a ser duro. Comienzo a correr a eso de las 15h, hace mucho calor contra todo pronóstico. Ya tengo ganas de ver a gente de mi equipo, ya que he ido solo toda la carrera. Empiezo a correr, cerca de 5min/km, me encuentro bien, aunque sin querer, estoy esperando el mazazo, pienso que no puede salir todo bien. Creo que el mazazo me va a venir, pero mientras tanto, sigo corriendo, en la primera vuelta ya veo a gente del equipo, me alegra ver que vamos estando todos en el circuito a pie, eso es buena señal. Con cada uno que me cruzo hay una palabra de ánimo. Sin darme cuenta, ya he hecho los primeros 10,1km, la primera vuelta está hecha. Haciendo cálculos rápidos voy a bajar de 12h, no me lo creo. Comienzo la segunda vuelta, sigo parándome en los avituallamientos, ando un poco y sigo corriendo. No quiero dejar de correr, acabo la segunda vuelta sin andar, el gps marca 9h30min, si sigo así me quedan 2h de carrera, ya me creo que voy a bajar de 12h, pero en la tercera vuelta llega el señor del mazo. Comienzo a bajar el ritmo, los km pasan más lentos, las piernas empiezan a ser más duras, y la tercera vuelta se me hace interminable. Gracias a Helena y a Germán, por esos acompañamientos con la MTB y charla psicológica en la carrera. Además de ponerme al día de como van todos. Hacia al final de la tercera vuelta comienzo a andar con más frecuencia, las piernas en el km 30 ya son bloques de cemento, aunque mientras no me lesione, mentalmente me veo acabando, pero el tiempo corre, y ya veo que voy a llegar justo a las 12h, si llego. Sigo con las sales, cada hora, y bebiendo todo lo que puedo. Todo el equipo que ha hecho el Half, ya están duchados y cerca de meta animando, cada paso cerca de meta, me empujan con sus ánimos, ¡muy grandes! Me encuentro con Marta, vamos corriendo un largo rato. Una guerrera, que en su primer IM se planta en meta en 12h y poco, vamos corriendo un rato juntos y se me escapa, teníamos una apuesta, ya me veo pagando el chuletón que nos habíamos apostado 😉 Ya comienzo la cuarta vuelta, el calor está desapareciendo. Me llevo un chasco, al darme cuenta, que ya es imposible bajar de 12h, por haber bajado el ritmo, aunque comparado con las 14h25min de mi primer IM, puedo estar más que contento. Km 35 me alcanzan el mister (David) y Ana, van a entrar en meta juntos, nos pegamos unas buenas risas a pesar del cansancio. Cada vez me cuesta más correr a su ritmo, así que les digo que sigan. Me encuentro también, en el km 39 a Rafa, va muy bien, ya olemos a meta, estamos a 3km, nada más. Los últimos km se hacen largos, pero ya me aproximo cada vez más. Ya queda algo más de un km, el calor del público es impresionante. Corro mientras sonrío, indescriptible, acelero más, ya oigo al speaker. Me vienen a la mente, mil imágenes como diapositivas, entrenamientos, madrugones, mi familia, amigos, sacrificios, dietas… todo eso para este preciso instante. Llego al bucle final para ir a meta, me quedan a penas 500 metros, me cruzo con todo el equipo que ha hecho el half, increíble verlos a todos. Emocionalmente voy tocado, me saltan las lágrimas, físicamente ni me entero, voy como volando. Y por fin, entre la gente, asoma el arco de meta, me adentro en la alfombra roja, y a escasos 10 metros de meta en el público, una gente muy top, dignos de mención, muy jefes, Dani Sellés, Antonio Simón, Fran Puerto, Marcos Bornay, Manu Parrón y Edu, me gritan “un selfie”, me paro, aquí tenéis la prueba y a 10 metros de meta, ya no hay más. Nada puede pasar. Disfruto esos metros y entro corriendo, Marta está a 1m del arco, nos abrazamos, parando el crono en 12h20min, los finishers del club están ahí esperando, un gesto que les honra, acabar un IM y quedarte en meta esperando, es de ser muy pro. Abrazos y felicitaciones para todos y nos quedamos esperando al resto de compañeros. Me siento y ya me lo creo, he bajado 2h20min el tiempo de mi primer IM hace un año escaso.

Resaltar la organización, un 10, circuitos, señalización, atenciones al triatleta, todo cuidado al milímetro.

Dar las gracias a mi familia por el apoyo, los mono temas de conversación y por ir a comer los domingos como un Zombie después de entrenar. A Vir, por todo lo que has aguantado y por hacer que cruce con Pao en brazos muchas metas. A mis amigos, a todos lo que creyeron en mi, y a los que no lo hicieron. Cada vez que alguien me decía que alguien de 90kg no lo podía hacer, sabía que debía hacerlo. Una mención especial, a mi club, Club triatlón Arena Alicante, no tengo palabras para agradecer este año de entrenamientos y momentos. Pero es que en Vitoria, ha sido inigualable, animando desde el público y desde la carrera, un equipo humano excepcional, que nos empujaba por las calles de Vitoria.

Del mismo modo, te digo que hay una parte negativa en todo esto, ya la conté aquí, sobre lo que quizá aún no sepas de un Im, y no te gustaría saber. Te la dejo para que seas consciente de las dos caras de la moneda.

Ahora, disfrutando de un par de semanas de tapering, y deseoso del próximo destino para repetir.

Aquí os dejo la entrada en meta grabada en vídeo:

http://www.corriendovoy.com/triatlon/106135/triatlon-vitoria-ironman-half-2014

Mención especial a mi amigo Gontzal, que vino, y me hubiese gustado verlo cruzando meta, auqnue no pudo ser… Un abrazo y ánimo.