Antes de contarte lo que quizá todavía no sabes sobre un IRONMAN, te resumo mi semana de entrenos:

– 2,5K Swim

– 212K Bike

– 46K Run

– 40 minutos pesas + 250 abdominales

 

Después de mi resumen semanal de entrenos, te contaré la parte menos glamurosa de un entrenamiento para un IM (3,8k swim + 180k bike + 42,2k run).

A 28 días del Ironman de Bolton (4 Agosto, UK) hay sensaciones que he experimentado esta semana, que no son la parte glamourosa de un IM (si es que la hay). Los entrenos son muy satisfactorios, la progresión suele acompañar, los tiempos bajan, etc.

Pero esta semana, he experimentado heridas en los pies, las altas temperaturas combinadas con la larga distancia, me han hecho unas heridas en los pies bastante molestas.

El calor añadido al sudor me han hecho unos roces en la parte interna de los brazos, del roce con el tronco del cuerpo durante varias horas consecutivas.

Los masajes de recuperación, que en principio, cuando lo cuentas, la gente se imagina un SPA, con aromas y relax. Nada más lejos, los masajes para recuperar, en mi caso al menos, son más parecidos a una tortura que al placer… Contracturas en gemelos, cuadriceps, espalda, sóleos, isquios, etc. son el día a día de las semanas de carga. Te aparecerán molestias donde creías que no tenías ni músculos. Al día siguiente de un buen masaje, te aparecerán morados por las zonas que más castigadas estaban.

Los madrugones esta semana, se me han hecho especialmente duros. Quedar a las 6 para correr, 6:40 para rodar, rodillo por las noches… Sumado al trabajo del día a día, hacen que vayas arrastrando un sueño acumulado que nunca recuperas.

Cuanto más sube la carga de entrenamientos, mayores necesidades de alimentación te pide el cuerpo. Sin embargo, la dieta no te deja mucho margen. Es decir, que tendrás mucha más hambre de lo que puedes comer. Tu cuerpo con esa carga de esfuerzo, sumado al verano, no deja de pedirte líquidos. Ahí es donde te das realmente cuenta de la importancia de una buena hidratación.

No te encuentres con una pájara. El sábado volviendo a casa de 165K bike, a escasos 3km de mi casa, no quería pedalear más. Quería colgar la bici y no verla en una temporada. Por suerte, a las 2 h ya estaba pensando en la flaca otra vez.

 

Tienes que tener muy claro cuál es tu objetivo. Qué quieres sacrificar para conseguirlo. Es la única forma. Pero ten cuidado, la línea entre esfuerzo y el sacrificio, es muy delgada.