Para eso vine, para no quedarme nada de lo que me oprime. Espero que no te lastime, porque lo haré como lo estime. Careces de carisma, inspiración y sentimiento, y lo suples con la bravura de tu discurso violento, estaré atento.

Como puedes ver en la foto, de un limonero sacarás limones, grandes, pequeños, amarillos, ácidos o verdes, pero al fin y al cabo limones. Si quieres obtener peras de un limonero, puedes esperar sentado. Pero ya te adelanto que serán limones.

Uno de los mayores errores que cometemos los seres humanos (yo el primero) está fundado en las expectativas. Es decir, en lo que esperas de una relación, un trabajo, un proyecto, etc. En muchas ocasiones la base de la discusión o de un malentendido viene basada en las expectativas que se han generado intencionada o desintencionadamente.

Nuestra personalidad como persona, emprendedor, empresario, directivo o deportista está confeccionada en gran medida, por la educación recibida, los valores inculcados, las experiencias y el aprendizaje vivido. Esto es lo único a lo que no podrás fallar nunca. De lo contrario, no te quedará nada. Si fallas a tus principios, valores, educación, lamento decirte que ya no te queda nada, porque te has fallado a ti mismo.

Por tanto, como no puedes ni debes fallarte a ti mismo, solo te queda un arma que podrás utilizar con mucho criterio: La generación de expectativas. ¿Qué te quiero decir con esto?

Que si eres una persona directa, franca y sincera, dilo. Así de ti no se esperarán comentarios indirectos ni demasiadas vueltas en la oratoria. No se tendrá que dar nada por sabido, puesto que cuando quieras algo lo pedirás. De este tipo de persona no esperes peras, es decir, no esperes lo que no es. Porque para eso vino.

 

*Credit SFDK