Si a medida que vas leyendo este post comienzas a silbar, piensas “¡qué cabrón!” o empiezas a mirar hacia los lados, comienzas a notar que estás incómodo o se te calienta la silla, es que eres uno de ellos. No pasa nada, pero es bueno que lo sepas, porque tendrás que ser ahora un rebelde de los pseudorebeldes, para llamar la atención. Si no serás un rebelde más, sorry.

Afincados en la comodidad, con ropa interior Calvin klein, reivindican y critican un sistema capitalista, y reniegan cara a la galería, la globalización. Gran parte de su tiempo lo dedican a salvar ballenas del círculo polar ártico, acabar con la injusticia en el mundo, salvar al lince ibérico y los gatitos abandonados.  Eso si, los verás haciendo cola para el nuevo IPhone 5s, 6 o 17.  Desde la ostentación material, la persecución del más y mejor,  y la constante adquisición de objetos, presumen de valores espirituales y morales, se posicionan alejados de un mundo materialista, próximos al Dalai Lama y con su TL o muro, lleno de Frases de Paulo Coelho y Calcuta.

Desde la “comodidad” y estabilidad de un puesto de trabajo, se jactan de ser emprendedores, pero lo que entra el día 5 de cada mes en la cuenta bancaria, tiene el mismo nombre y CIF todos los meses. Apoyados en una volatilidad inexistente, un caos prediseñado y forzado, una supuesta improvisación, disfrutan de la mayor de las tranquilidades y estabilidad. Les gusta hacer ver que su vida es inestable, impredecible incluso con un toque de de caos y desastre, pero está todo bajo control. Aunque eso, no queda “bonito” decirlo.

Gritando a los 4 vientos lo felices que son, no hacen más que ponerse en primera línea de fuego. Ven caer una hoja de un árbol, que salga el sol, madrugar… y son los más felices del mundo. Cuando eres feliz, lo sientes y lo sabes, no necesitas que lo sepa nadie más, y menos espolvorearlo a todas horas. Invierte el tiempo que dedicas a publicar lo feliz que eres, en seguir siéndolo (Bonus advice)

Siempre tienen un punto de vista innovador, rebelde, disidente e inconformista. Eso siempre, después de escuchar lo que todo el mundo piensa. Jamás lo harán antes por miedo a quedar en ridículo. Siempre tienen un comentario jocoso para intentar ridiculizar al débil. O un twitt irónico o sarcástico dejando entre líneas mensajes de apariencia inteligente, nunca nada directo obviamente. A la hora de la verdad, son más tiernos que mimosín.

Critican la titulitis, cuando su Cum Laude lo pronuncian antes que su apellido, critican la educación y todo el sistema educativo, pero ansían los títulos y diplomas, que la misma les proporciona, una cuestión de ego encubierto básica.

“A ti te da igual lo que dice tu tarjeta de presentación de trabajo, los nombres de los cargos no te motivan” y luego hay que tratarlos de Doctorísimo y su tarjeta de presentación tiene más cargos que la Visa a finales del mes de  Enero; y tienen sus perfiles en Linkedin más relucientes que Don Limpio y perfilados hasta el extremo de la “rimbonbancia”, todo cogido por los pelos. A pesar de mencionar al Papa y Calcuta en tu muro, no tendrás problema en pasar pro encima de quien sea para ese proyecto, trabajo o idea, es coherente.

Como buen pseudorebeldes que son, siempre prefieren tratar los temas personalmente, porque hablan demasiado claro y directo. Pero a la hora de verdad, evitan las conversaciones directas o se comportan de un modo muy tranquilo, muy distinto a como lo hacen cuando no tienen a esa persona delante, ahí si que se vienen arriba.

Uno de los problemas de la pseudorebeldía, es que cuando muchos piensan igual se convierte en lo “normal” y dejas de ser rebelde. Así, que te ayudo a descartar temas para que no seas un pseudorebelde al uso, por ejemplo, salvar a las ballenas, criticar al sistema (desde el sistema), criticar la educación sin hacer nada al respecto a parte de darle patadas constantes al diccionario, criticar las hard skills, criticar otros estilos de vida que no sean como el tuyo, etc.