Si es fácil, sabes lo que vas a lograr, pronto dejará de interesarte, pronto dejará de suponer un desafío, y pasará a tu pestaña mental de rutina. Parte de tu Status Quo, y de actividades que desarrollas a lo largo del día por inercia, que sabes hacer, y no te requieren de mayor concentración.

Lo difícil te atraerá, hasta que te hagas con ese know how que te hará desplazar esa tarea hasta “fácil” o commodity, pero lo difícil es excitante, nos hace dudar si lo lograremos o no. En esa dicotomía está el rendimiento óptimo. Nos hace sacar lo mejor de nosotros.

SIn embargo, lo imposible, llega a obsesionar a ciertas personas. Si te gustasen los objetivos fáciles no estarías leyendo esto. esta es la parte que invierte tus creencias, vuelca tu rendimiento y te aleja de tu zona de confort, que al final es donde las cosas mágicas tienen lugar. La clave de las grandes personas, es mover los objetivos de imposibles a difíciles, y que nuevos retos “imposibles” entren” a nuestra lista. Solo así haremos grandes cosas. Un claro ejemplo lo tenemos, en el día de ayer, 8 Millones de personas estuvieron pegadas a una pantalla para ver el #RedBullStratos. ¿Imposible? si hasta que se hizo. Difícil, sin duda. Fácil, por supuesto que no.

El estancamiento, proclama tu muerte.