Hace unos años ya, cuando estudié mi MBA, un profesor, nos contó con una anécdota, que me ha venido a la cabeza al volver a ver esta imagen, por cortesía de un amigo, que compartió la clase y la anécdota, y me permito contarla.

La historia cuenta que unos científicos, realizan un experimento, en el que encierran a un gorila con un plátano colgado del techo y una escalera que le permite llegar al plátano que está colgado. El gorila, comienza a dar vueltas hasta que decide subirse a la escalera, y cuando está subiendo por la escalera, los científicos lo disuaden con una manguera de agua a toda presión, de tal forma que el gorila se cae y se aleja de la escalera. Pasados unos minutos, lo vuelve a intentar, pero con el mismo final, al subirse a la escalera, le vuelven a dar con un chorro potentísimo de agua.

Los científicos, meten a otro gorila, este último, tras unos minutos divagando, decide intentar ir a por el plátano, pero con el mismo resultado, tras un “manguerazo”de agua se cae al suelo y además le dan también al primer gorila que ni siquiera se había movido. Meten a un tercero, e intenta subir, y mojan a los tres gorilas. Meten a un cuarto, y cuando se va a subir, los tres gorilas, se abalanzan sobre él para que no suba, puesto que conocen las consecuencias.

Meten a un quinto gorila, y sacan al primero. Sucede lo mismo, el quinto intenta subir, y los tres que quedan se abalanzan sobre él y lo muelen a golpes.

Meten al sexto gorila, y sacan al segundo que había entrado. Y lo mismo, intenta acercarse a la escalera, y el resto le da una paliza memorable.

El experimento, determina, que aunque ninguno de los gorilas que queda en el experimento  haya recibido agua, sin saber porqué, se dedican a apalaear al que se acerque a la escalera. ¿Porqué? Siempre se ha hecho así.

Os invito a que os preguntéis el motivo de acción, de cada acto, no vale el “Siempre se ha hecho así” desde hace 20 años”