¿Buscas la perfección? Es más que ok. Detallistas, perfeccionistas, planificadores, “planners”, dibujantes de mapas mentales y otros nuevos adjetivos y profesiones inventados, en inglés por supuesto, a veces confluyen con la procrastinación o postergación.

Hecho es mejor que perfecto
Como me decía un amigo “es mejor dejar hecho, que dejarlo por hacer“. El mañana es un terreno que a veces se confunde con el nunca. Es un bolsillo roto en el que muchas veces lanzamos proyectos y sueños rotos, etc. Ese libro que nunca escribirás si te “vas a poner mañana con ello”, esa prueba deportiva que nunca realizarás porque te pondrás a entrenar a partir de mañana, ese viaje que nunca harás porque ya te pondrás a mirar opciones en otro momento. En otro momento, mañana, más adelante o cuando tenga tiempo son los mayores ladrones de tiempo y sueños que existe en esta sociedad.
Haz, haz y haz. Haciendo las cosas quedan inmediatamente dichas, no pierdas tiempo diciendo que vas a hacer, simplemente hazlo. Este tema me encanta, ya lo comenté en su día en mi post “La acción más pequeña es mejor que la intención más grande”
La planificación no tiene porque ser enemiga de cometer errores. El exceso de análisis y planificación nos lleva a la parálisis. Planificación – acción, correcciones errores – mejora, es un proceso continuo.
Me he dado cuenta de un tiempo atrás a esta fecha que cada vez comulgo más y vigilo con admiración la gente que comete errores porque no para de hacer. Me quito el sombrero. Incluso a veces siento vertigo al conversar con amigos/colegas y escuchar que valientes han sido, cuántos errores han cometido y al final de la historia, ahí están moldeando sueños, sus proyectos, sus ideas… seguramente bastante lejos de lo que planificaron en su día y pudieron planificar, pero al final, nada es perfecto, o quizá la perfección se ubique en la capacidad de adaptarse, de haber sido valiente para lanzar un proyecto sin haber medido todo, sin tener claro el porcentaje de éxito y haber tenido la humildad de reconocer que todo no está saliendo como esperado, pero todo va avanzando en una línea coherente, y quizá el resultado final haya sido diferente, pero igual de bueno.
Instrumentar una medición de los proyectos es clave en este caso, una de mis máximas es “lo que no se mide no se puede gestionar, y lo que no se gestiona no se puede mejorar”.

El terreno de la acción es el terreno del ahora y solo cabe el “ya” como fecha de inicio.