Ser grande siendo pequeño, se puede. Brillar cuando nadie te vea. Tener luz propia.

Si eres una luciérnaga, pequeña, pero con luz propia, trata de brillar todo lo que puedas, es lo que sabes hacer. Pero ten cuidado, porque hay animales más grandes que tú, que con un solo pisotón pueden acabar contigo. Tener luz propia es algo espectacular, pero, en la jungla, otros más grandes que tú pueden temer no tener luz propia por si solos y tratar de apagar todas las luces. Al fin y al cabo, en el reino de los ciegos, el tuerto es el rey. 

¿Porqué te digo esto?

Es estrategia básica, cuando los gorilas salen a cazar, aquellas luciérnagas que brillen, serán cazadas, las que tenga la inteligencia de adaptarse al medio, saldrán adelante. A veces hay que apagar la luz para ver las cosas más claras. 

No busques el enfrentamiento directo, son más grandes tú, simplemente adáptate, da lo mejor de ti y espera que todo vuelva a la calma. Salir a luchar con un palo, no es la mejor preparación.

Que en determinados momentos, no tengas que brillar, no significa que no sepas lo que tienes dentro.