Gracias a la tecnología, todo ha cambiado, si. Las comunicaciones son instantáneas, fáciles, inmediatas y gratuitas, si. Pero hemos perdido la humanidad. Hemos sustituido el café y el abrazo de toda la vida, por un frío whatsapp, una mención en twitter o un email.

Hemos despersonalizado las relaciones personales/humanas en favor de la productividad y de la inmediatez. No te digo que te pases el día, repartiendo buenrollismo, ni tomándote cafés como George Clooney. Te pido que vuelvas a los orígenes, a tocar, a abrazar, a escuchar, a interesarte de corazón, a llamar, etc.

Si te acuerdas de un amigo tuyo, llámalo, no le menciones en twitter tipo “Estoy acordándome de @amigodetodalavida #friendshipforever” llámalo, hay 7 palabras que salvan vidas, una llamada de teléfono tipo “amigo ¿cómo estás?, te echo de menos”. Estas 7 palabras salvan más vidas que cualquier medicamento.

Dentro de la cultura de la inmediatez, que tiene virtudes desmesuradas, se ha creado una cultura de la que estoy bastante en desacuerdo, la cultura del éxito inmediato. Queremos éxito inmediato. Queremos todo ya. Pero lamentablemente, la cosas de palacio van despacio. El único camino certero e inescrutable al éxito, es el trabajo, como se dice “el único lugar donde encontrarás el éxito antes que el trabajo, es en el diccionario”. No se puede ser un experto en – lo que quieras – en un curso de 10h. Buscamos el diploma en la pared y no el conocimiento. Buscamos la precocidad del presente buscando un futuro inmediato.

Aprende a comunicar efectivamente en 3h, conviértete en community manager en 23 horas, las 7 claves del líder, los 88 mandamientos de las buenas personas, los 36 pasos del buen emprendedor, prepara un Ironman en 35 minutos… NO SE PUEDE.

Todo en esta vida, tiene un proceso. Los consejos de administración peinan canas, no quiero entrar en tópicos, pero la experiencia, las vivencias y la trayectoria son un grado.

Lo mejor de toda esta fiesta del éxito a corto plazo, es que todos los que se tildan de gurús en 3h después de asistir a un curso, todos los que critican la formación reglada, las carreras universitarias y demás, no creo que duden en solicitar un cambio de cirujano si el que les va a operar a corazón abierto tiene 23 años y ha leído un par de libros de medicina. Sin embargo, en el ámbito de la consultoría, coaching, mentoring y derivados, ahí si que nos parece legítimo pasar por alto ciertos parámetros como la experiencia, la formación, la trayectoria, etc.

Te pido que volvamos a los orígenes, que no significa retroceder en la evolución, pero si volver a ser (más) humanos.

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