Un hombre pinchó su rueda del coche en mitad del campo. Vio una casa en la lejanía, y comenzó a caminar hacia ella para solicitar ayuda, y, por le camino pensaba “¿Y si no tienen gato?, ¿Y si no me quieren ayudar?, ¿Y si tienen gato pero me piden dinero?, ¿Cuánto me pedirán?, ¿100 euros?. ¿200 euros?, ¿1000 euros?”

Así que cuando el hombre llegó a la casa, tocó al timbre, y cuando le abrieron la puerta les dijo: “¿Saben qué? Métanse el gato por el culo”

Este cuento es un reflejo de lo que en muchas ocasiones hacemos, una pelea mental de situaciones que no han ocurrido, que pueden o no ocurrir, y a veces, simplemente, basta con hacer una pregunta para salir de dudas. Una batalla mental en ocasiones, de situaciones negativas que pueden pasar, pero que en la mayoría de casos ni siquiera sucedan, pero nuestro cerebro nos prepara para la jungla, acostumbrado por los siglos a preparar a nuestro organismo para la supervivencia.

No dejemos nada al azar, no dejemos preguntas sin hacer, no imaginemos, no supongamos, no deduzcamos, preguntemos. A veces la respuesta está solo a una pregunta pendiente…

 

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